Argentina

Como dicen los argentinos, “en el fin del mundo, comienza todo” y nosotros vamos a empezar justamente por ahí, en Tierra de fuego. Lleva su nombre porque hace unos 500 años cuando los antiguos aventureros navegaban por esta inhóspitas tierras, avistaban asustados enormes antorchas de fuego, que no eran más que los nativos con fogatas para calentarse del frío glacial.

La ciudad más austral del planeta, de hecho se encuentra más cerca de la Antártida que de la frontera con Bolivia, es hoy en día una pintoresca ciudad con casa de colores, hermosos paisajes y un frío que pela. Obviando esto último… la belleza melancólica de la Patagonia nos envuelve, el tren a vapor utilizado por los presos de la cárcel de Ushuaia nos lleva hasta el Parque Natural Tierra de Fuego, dónde nos encontramos la hermosa laguna verde.

Argentina es enorme, el 8º país más extenso, para hacernos una idea… albergaría unas seis España en su interior! Por lo que la mejor manera para movernos es el avión. Subiendo, hacia el norte, es una parada obligada el Parque Nacional de los Glaciares, con más 256 glaciares la visión que nos muestran los enormes bloques de hielo es impresionante. Navegar entre los glaciares es una sensación única, su color azul… sí, azul por el reflejo del cielo en el agua, sentir el atronador sonido que hacen los desprendimientos de hielo al caer sobre el agua, el viento frío en tu cara… en ningún sitio nos sentiremos tan vivos.

En Argentina, un simple viaje se puede convertir en muchos al mismo tiempo, pasamos del frío glacial al viento permanente de Puerto Madryn, lugar elegido por las ballenas franca austral para aparearse, bucear con lobos marinos y observar a los graciosos pingüinos.

Para repostar en nuestro viaje nada mejor que un buen mate, esta hierba viciosa es un emblema en el país, símbolo de paz y fraternidad, compartirlo con un oriundo significa una bienvenida a la familia.

El orgullo del argentino de su país está más que justificado, esconde auténticos secretos, tesoros escondidos con una riqueza natural y cultural infinita en un solo país. Dejando atrás el fin del mundo, nos vamos acercando al trópico de capricornio, con su temperatura más cálida… en la Pampa los gauchos nos enseñan a esquilar ovejas y a disfrutar de un exquisito asado acompañado de un buen vino procedente de Mendoza, el quinto productor de mundo, un oasis de viñedos. Elevarnos hasta las nubes con el tren de Salta, icono turístico intencional asciende hasta los 4,200 metros, un viaje impresionante.

En Buenos Aires, como toda capital es caótica, moderna, cosmopolita ¡imposible aburrirse! Visitar la casa rosa, la famosa plaza de mayo, el barrio la recoleta el más distinguido de la ciudad donde nos observamos esa historia romántica de amos, ese baile sensual, ese baile que enamora, el tango ó navegar por el Delta del río Paraná, adentrándonos en la singular vida de su gente entre ríos y canales…

Y que decir de las majestuosas cataratas de Iguazú… caminar entre sus pasarelas, escuchando el ensordecedor sonido de las cataratas, las impresionantes vistas panorámicas pero sin lugar a dudas, la mejor manera de hacernos una mínima idea de la inmensidad de esta belleza natural es sobrevolando la zona, una sobrecogedora experiencia acercarse a los saltos, un lujo que todos deberíamos experimentar.

Cascadas, desiertos, glaciares, ciudades cosmopolitas, viñedos… desde el frío patagónico hasta el calor de la selva tropical, todo esto y mucho más nos podemos encontrar en la hermosa Argentina.